lunes, 13 de febrero de 2012

Un universo infinito, millones de ideas. Una sola busqueda: Felicidad.

Una vez me contaron la historia del universo infinito, me contaron que el espacio plagado de estrellas nunca terminaría, que nunca llegaría a su fin, sin embargo hay personas que califican según las palabras, según su opinión, y según un ojo cítrico poco benevolente adjudicando como verdaderas o falsas sus pretenciones, creando una única verdad irrefutable. A esos dioses de la lírica quería dirijirme, solo para imponer la idea del universo y lo natural por sobre todo, creando verdades infinitas y no irrefutables, palpando cada error como único, porque creo es solo así como se llega a la maravillosa sabiduría que todos anhoramos, y aún creo es así como todos aprendemos, sin seguir a nadie y por nuestras propias vías, intentando encontrar esa piedra filosofal que transforme en oro cada pensamiento. Y cómo todavía no dejo de creer en mí, pienso que todas las ideas, así como cada persona, son únicas e irrepetibles. Me queda afirmar solo si el universo es infitnito o si en algún momento tiene su cartel de "FIN". Pero mientras esto no se descubra, quiero seguir con mis ideas locas, ser feliz a mi manera y usar la idea del universo sin límites para combatir toda regla y norma que presione mis ideas y mis intenciones. Mientras tanto seguiré creyendo en la sonrisa como el mejor regalo y en la felicidad como única forma de vida. Siganme los buenos !





A algún lugar de mi locura te quiero llevar...

domingo, 30 de octubre de 2011

Trasnoche, los sueños, y esa realidad perfecta que inventamos.

De vez en cuando quiero pensar que la noche es mala, siempre dijo eso mí mamá, el viejo de la bolsa y esos cuentos tan fantasmagóricos como absurdos, esa vida de excesos y delirios que siempre tan particularmente le adjudicamos.
Esas horas donde poco se ve suelen presentarse como partícipe de todo mal e injusticia existente, ese tiempo en el cual el angelito posado en nuestros hombros pierde la guerra del equilibrio con el diablo, y nos dejamos llevar por el infortunio de vivir una vida iluminadamente estúpida.
A veces suelo creer en la frase: "Mucha luz te puede cegar", y para ser memoriosos creo que tiene razón.
Siempre ame la poesía, muchisimo me gustan los versos, pero lo que más me atrae en este mundo, además de esos extraterrestres que llaman "mujeres" son las olas, ese movimiento perfecto, esa armonía del desencuentro, mientras unas van, otras vienen y nunca se cruzarán, vivirán sin encontrarse eternamente, y esa es la belleza de la noche, las estrellas, el mar, las olas, el desencuentro, el universo plasmado de ausencias, el universo es tan grande que uno no suele estar casi en ninguna parte. Entonces ¿Porqué decir que la noche es mala? Nunca la disfrutamos completa. ¿Cómo pueden inyectarme esa idea de la noche peligrosa, de la noche triste? Si es justamente en la noche en donde la paz gobierna casi a modo de tiranía. Es la noche en donde los amores anacrónicos salen a la luz, donde la gente llora, donde la gente siente. Es la noche, justamente la noche, esa que nos lleva a lo más recóndito de nuestros sentimientos y nos hace expresarnos como en verdad somos. Si querés saber como soy en verdad, buscame de noche, y seré eternamente yo.

sábado, 8 de octubre de 2011

El Sabado y sus divinas maneras de cagarnos la vida

La tarde del Sabado nunca deberia de ser lluviosa, tendria que ser un pecado capital el sabado lluvioso, una anomalia dictada por los dioses o alguna fantasía Maya. El Sabado no merece esa tristeza, y si nos basamos en el Karma, el Sabado nunca nos dio tristezas, y entonces... ¿Porqué le damos esa dosis de Ketamina al Sabado? Y lo hacemos caminar por esa fina línea que divide la tristeza de la lluvia con la alegría de vivir a pleno. ¿Seremos merecedores de lo que obtenemos? ¿Será que mereceremos Sabados lluviosos por nuestra aburrida forma de vivir la vida? O será todo esto causa de lo masoquista que somos y necesitamos bañar todo de tristeza y melancolia solo para encontrarle un valor y significado al arte de vivir?.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nietzche y Schopenhauer más nocheros que nunca.

Que la noche encierra delirio ya todos lo sabemos, que el dia suele ser monótono ya muchos lo imaginamos, que la vida esta poblada de malas rachas ya todos lo vivimos, que la felicidad son solo momentos ya todos la sentimos, que el amor comercial es poseción ya todos lo vivimos, y sabiendo todo esto seguimos pisando el palito, tropezandonos con la misma piedra, busquemos aquella neología que termine con nuestras tristezas, logremos nublar esa agonía que nos inyecta la soledad, a fin de cuentas es a la noche donde toda idea es majestuosa y única, que la vida comience con la muerte y termine en un orgasmo sería genial, pero ya todo esta inventado o al menos eso cree la mayoria. Ideas locas, locas man !

domingo, 18 de septiembre de 2011

El Domingo es victorioso si vivis atrapado en libertad.

La vida a la intemperie, la vida triste se esfumo de su vida hace un par de noches exóticas atrás, ah cambiado los zapatos y pudo regatear el destino y al desamor, nunca jamás sintió tanta comodidad en su ser, ese hombresito triste y audaz ha logrado lo que creyo imposible en un principio manteniendose en la fila de lo moralmente correcto, aunque de vez en cuando tuvo la suerte y el coraje de lograr sumergirse en el rio de lo alucinante y malevo, nunca se quejo de su vida, nunca malgasto ni malgastará su vida en esperanzas desesperadas, ni se quedará esperando a que vuelva ese tren, porque como todos piropean: "El tren solo pasa una vez", intento ser un bien efímero y lo logró, y ¿cómo no estar alegre?, si el sabe muy bien que lo efímero es lo más real y lo que a él le da más felicidad, chamuyos van, rechazos vienen, la garganta se le seco, seguirá esperando el rocio de los besos de alguna nueva mujer que sepa mantenerse lejos de su corazón y manchar de lujuria su vida, el olvido es una fantasía, pero anhorar el pasado es mentir.

jueves, 11 de agosto de 2011

ACEPTO. (Un acuerdo tácito que firmamos cada mañana al despertar y simplemente no hacer nada).

Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos les expongo:


Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.

Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.

Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.

Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.

Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.

Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.

Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.

Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía. Acepto que sería nuestra perdición.

Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.

Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.

Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.

Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.

Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.

Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.

Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.

Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros. Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.

Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.

Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.

Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.

Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.

Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.

Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.

Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.

Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.

Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.

Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.

Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.

Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.


ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.
INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.

ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.

Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.


“Acepto” es un texto -publicado en 2003 para conmemorar el triste aniversario de los acontecimientos del 11 de septiembre- “altamente simbólico para la humanidad“. Este texto, que fue leído, entre otros, en la radio francesa NSEO.com , nos recuerda severamente el contrato social que aceptamos con prórroga. Un acuerdo tácito que firmamos cada mañana al despertar y simplemente no hacer nada . Algo más que una crítica social, en este breve texto se destacan los hechos resultantes de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia y la marginación.

Hecho por Amistad sobre la Tierra, el 11 de septiembre 2003. Un anónimo que envió el texto a NSEO para que fuese radiodifundido.


El imperio caera - Ska-P (Video musical conforme al tema)

martes, 12 de julio de 2011

Palabras de Fito Paez tras la victoria de Macri y sucesivo balotage.

Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.

Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.

Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.

No quiero eufemismos.

Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.

Fito Paez
Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

(Publicado el dia 12 de julio de 2011 en Pagina/12)




GRACIAS ETERNAS FITO POR TÚ CLARIVIDENCIA, POR TÚ COMPROMISO Y POR TÚ IDEAL, LOS QUE TE ESCUCHAMOS Y TENEMOS DEVOCIÓN POR VOS ESTAMOS ORGULLOSOS.